miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ella ya lo sabía

Ella ya lo sabía.
Lo vio asomarse; no pudo escaparse de sus sombras...
Sin permiso alguno, el mismísimo vacío de siempre se hacía presente en su vida, por si acaso se le ocurría olvidarle o llenarlo con un poquito de algo, que supliera a la nada tan desabrida y asfixiante.

Le resurgieron las dudas; se reabrieron las heridas invisibles de su alma.
El silencio acalló la verdad de su corazón.

Ella ya lo sabía.
Lo vio asomarse... Era demasiado tarde.
Ella estaba por momentos, al borde del abismo... Por otros, buscando acabadamente el equilibrio.

Esbozó una sonrisa. Miró al cielo.
Lanzó un suspiro al aire y el dolor menguó. No estaba sola.
Ella ya lo sabía.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Construir, no importa qué...

¿Acaso las palabras se quedaron cortas de presupuesto de letras en esta obra en proceso de construcción?
¿Acaso hubo una presunción de fallecimiento de las palabras escritas por mí?
Por el tiempo transcurrido desde la última publicación, pareciera ser que sí pero... He aquí la prueba en contrario: Heme aquí, buscando deconstruir, reconstruir y construir-me.


Algunos sabrán, otros no, que hace días nada más cumplí un cuarto de siglo... o como me dijo una amiga que quiero mucho, celebré mis bodas de plata con la vida... Y lo cierto es que la frase me resultó un tanto exagerada y poco acertada, desde mi perspectiva.

Lo que no deja de ser acertado es que en los últimos meses me vi atrapada en un camino en donde mi visión de la realidad y por sobre todas las cosas, de mí misma, volvió a ser poco confiable y distorsionada.
La otra cara de la batalla que peleo desde hace más de diez años, el maldito trastorno en la conducta alimentaria, hoy anorexia, sigue siendo, con otros matices, mi mayor abismo.
Y la frustración es tan pero tan grande que por más que ya no tenga espejos rotos, las ventanas tampoco son suficientes.
Es como si yo no pudiese recordar quién era antes de enfermarme... Cuáles eran mis metas, mis sueños... Qué cosas disfrutaba, qué no...
En verdad, no lo recuerdo. Y no hay sensación más aterradora que no recordar que alguna vez tuve sueños, metas infinitas y una inamovible razón de ser.
Una cosa es haber cambiado y otra muy distinta es estar vacía. Así es como me siento...

Nota mental: El vacío se puede llenar.
Estar vacía no es lo mismo que estar rota. Y ya no pienso que estoy rota. 
Sentirme vacía no es lo mismo que estarlo. ¡No puedo confiar en mi percepción!

Hace unos años, tendría que fijarme en http://espejosrotosenmipared.blogspot.com.ar para poder ser más precisa, escribí que no podía estar más rota, por lo vivido y por lo que aconteció después como consecuencia pero con la ayuda de la gente que me quiere, logré entender, que no era así. Que lo que me tocó vivir, si bien escapa a mi comprensión y sólo Dios sabe el por qué, no me hace estar rota sino que me da la fortaleza para decirle al mundo: Estoy acá, a pesar de todo. Sigo de pie. I'm still standing, people.

Claro que no tengo idea de qué quiero hacer, o dónde quiero estar... O que son más los días grises en donde me olvido que cada tanto, es bueno respirar... como ahora.
Resurgen mis ganas de irme lejos, o me quedo inmóvil, en silencio. De a ratos hay calma, de a ratos se desata la tempestad.
                                                                                ***

Ahora que opté por empezar a confiar en la mirada de mis pilares más fuertes, de mis afectos y de aquellas  personas que fueron y/o son parte de mi vida, tarea difícil, vale decir, es el momento en el que dejo caer mis muros...
Necesito que me recuerden quién fui para armar el rompecabezas.
Para poder construir. Eso es lo que vale. Construir, no importa qué...

A quien se anime, es más que bienvenido/a. De más está decir que me puede mandar un e-mail pero me pareció una buena iniciativa tras mi vuelta a las letras...
Gracias.-




viernes, 2 de diciembre de 2011

Licencia para ser II

Un mar de palabras irrumpe en mí pero me callo. Entonces elijo hacer lo que mejor sé hacer... No será en un papel con mi pluma de tinta azul ni sentada en un rincón de mi cuarto contemplando una montaña nevada pero nada de eso importa.
Scripto ergo sum es lo primero que se viene a mi cabeza y por alguna razón me preocupa porque las conjugaciones latinas y yo no teníamos una buena relación en mi época de estudiante de Letras. ¡Sor-pren-den-te!
***

Mejor dejo de estar en babia y vuelvo a retomar el quid de la cuestión:
Licencias. Licencias. Licencias.
Hace un tiempo supe darme una licencia para ser, extensiva y con alcance de ley particular, para reglar MI vida.

Así, tengo licencia para reírme a carcajadas de mí misma, para burlarme del tiempo y de todo aquello que alguna vez me lastimó, porque ya NO duele... Y mejor aún, tengo licencia para cruzar mis abismos y derrumbar esos muros que construí cuando no quise ser... Me permito mirarme al espejo y saber que NO está roto ni por romperse, porque estoy ENTERA, con cicatrices, eso seguro pero apenas las noto y otras, más viejas, se borraron cuando me corrí del lugar tan poco sano, tan ajeno que ya no quiero para mí.
Y si el pretérito imperfecto se asoma, celoso de mi presente perfectible, who cares? Tengo VENTANAS que me llenan de luz, en contraposición a las sombras de cuanto diagnóstico me supieron dar, de los espejos rotos que por tanto tiempo estuvieron colgados en mi pared.

Cada paso que doy hacia adelante, cada día que me levanto pensando en que si yo me enfrento al mundo la enfermedad se asfixia y el dolor se diluye, todo eso y más es darme la posibilidad de ser quien quiero ser, por más que sienta miedo.

Ya no deshago, sólo construyo y reconstruyo por mi bien.
¡Enhorabuena!


jueves, 14 de abril de 2011

Esa mirada que dijo tanto más que las palabras...

Es increíble como sin saberlo, sin darnos cuenta, podemos dejar una impresión en alguien, una huella imborrable de lo que somos, cuando obramos desde el corazón.
Con un gesto tan simple como un abrazo, con una palabra de aliento, o también rompiendo el lazo que muchas veces hacemos con la soledad, o el pacto injusto al que nos obligamos, cuando nos vence el silencio aterrador y austero.
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Me guardo esa mirada que dijo tanto más que las palabras; me quedo con el agradecimiento de esos ojos que aún llenitos de dolor, me devolvieron luz. Una luz que, extrañamente, le supe regalar yo a ese hombre, por momentos niño, siendo justamente quien soy.
El aprendizaje, entonces, es por partida doble:
Porque yo aprendí que ni los diagnósticos ni las etiquetas, o los benditos fantasmas pueden deconstruirme para no ser. ¡Vaya sorpresa me llevé!
Y ese hombre, por momentos niño, aprendió que lo que verdaderamente vale se siente, nos deja  una impresión, mas no simpre se ve.  

Thanks, my friend! 

lunes, 14 de marzo de 2011

Consideraciones varias

Mi mente se dispara.
Es casi inevitable que las palabras y mis pensamientos se conjuguen, vaya a saber una en qué dirección...

Habrá sido el tiempo, quizás la Divina Providencia... quizás mis ganas resurgidas y la risa, o todo eso junto, pero hoy, hic et nunc, nada ni nadie me quita el sueño.

Hay espejos pero no están rotos, hay fantasmas que por momentos buscan alcanzarme, pero NO me dejo ni los dejo... Y cuando el vacío aparece, salgo de mí misma porque sé que en mi entorno, en mis afectos, está lo que me llena de verdad.

Poco importan ya los rótulos, los diagnósticos que quedaron archivados en algún rincón, porque yo sigo siendo la estrellita fugitiva que vio mi abuelo apenas me sostuvo entre sus brazos cuando nací y si hay algo a lo cual no puedo dejar de aferrarme es eso. Es la impresión de amor que me regaló su vida, es la marca que junto a mi abuela impregnaron en mí y que bastan para seguir adelante.

***

Recapitulatio.

Tras lo vivido y lo pasado, considero entonces que fue tan grande y persistente el dolor que me olvidé de lo más importante que tenía... Fue tan enceguecedor que no sólo no pude verme sin distorsión ni miradas parciales sino que se escapó de mí que siempre encontré la manera o me encontró, vale decir, para no bajar los brazos... Aún cuando yo estaba absolutamente segura de que ya lo había hecho.

Y así es que hoy, tengo como única meta que la destrucción sea un vocablo cuyo significado se encuentre nada más que en el diccionario.
So be it.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Meras suposiciones...

Supongo que ponerme a escribir cuando pretendo preparar un final no es el comportamiento más lógico y acertado, pero también es un must cuando ya no sé ni qué es lo que estoy estudiando...
Y sí, tengo la cabeza en otra parte... quizás sea la hora o las horas que llevo sentada frente a la notebook resumiendo, entre tratados de Derecho, cuadros, apuntes y artículos que se me mezclan con el cansancio mental y físico, propio de estos días intensos, "facultativamente" hablando.

Supongo que tengo la cabeza en cualquier lado. O quizás ese lugar sea específico y determinado, casi como todo el contenido que tengo que aprender y asimilar. Ain't that funny?
En unas semanas estoy volviendo a casa y quienes me conocen, saben bien y de antemano que no hay situación que me genere más estrés... Porque volver a Ushuaia implica reconectarme con personas, momentos y situaciones que no han sido siempre de lo más felices ni sanas.
Después de todo, allí está la génesis, no sólo de mi existencia sino de los diagnósticos, las patologías y mayormente, de mi tan nefasta negación del ser.
Por más afecto que encuentre y por más maravilloso que sea tener el privilegio de haber nacido en la ciudad más austral, aún duele...
Y como si no fuese poco, tal vez remótamente... tal vez no tanto, sea consciente de que ya no es más MI lugar...

Lo supongo, lo pienso... Lo considero. ¿Será?

martes, 9 de noviembre de 2010

Años-luz

Si alguien me preguntase qué es lo que siento ahora, en este preciso instante en el que te pienso, no sabría qué responder...
Pero tengo por seguro que sea lo que sea, ya no es amor.

Porque sentir amor por VOS significó perderme, caer en un abismo tan pero tan grande que ni siquiera puedo describir con palabras... sólo sé que el dolor se fue menguando con el paso de los años y que ya no podés lastimarme más.

Hoy, yo estoy a millones de años-luz de VOS, quizás sin darme cuenta fui dejándote atrás, alejándome cada día un poco más, pero volviéndome también más fría, como si mi corazón estuviera anestesiado y los recuerdos de esta historia, enteramente mía -parcialmente tuya- se hubiesen quedado congelados en otro tiempo, en otra vida, que no quiero para mí.

Dejarte atrás no es olvidarte; sería muy ingenuo de mi parte creer que existe el olvido absoluto... Y por cierto, fui yo quien dijo una vez que olvidarte no era una opción.
Pero ¿qué queda después de que se cumplen los anhelos? ¿Qué pasa cuando se termina la espera y los puntos suspensivos se convierten en un punto final?

A new chapter of my life awaits...
I'm strong enough to close the door and lock it.
Whether we shall ever meet again, God only knows. But I'm OK with that.