jueves, 12 de diciembre de 2013

Versos dialogados y algo más...

-¿Será el silencio, tal vez
Publicado en la Antología Literaria "Letras del Mundo"
Tomo I, Edición 2009, Editorial Nuevo Mundo,
 Bs. As., Argentina
o el ruido incesante 
lo que me deja perpleja?-
Me pregunté aquella vez.
-¿Será que este Buenos Aires,
 aunque a veces gris, 
ya no es tan extraño para mí?- 
Me pregunto hoy...
Suspiro. 
(Sorprendida por de más
vuelvo a sonreír.)



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Volver para quedarme.

El último escrito que publiqué fue para mí una despedida que me debía más que nada a mí misma.
Fue el punto de partida para terminar con los espejos rotos y dejar de vivir mi propia vida, desde la vereda de enfrente, expectante.

Y lo cierto, es que sin darme cuenta, me corrí del lugar que con los años adopté como exclusivamente mío... Un lugar al cual nunca nadie pudo llegar. Esta vez tomar distancia significó querer volver... Volver para quedarme. 

Me encontré lejos, decidida y sorprendida por mis logros, con una sonrisa genuina en contraposición a una sonrisa acostumbrada a aparentar y con un brillo que desconocía. "Radiante" fue el adjetivo calificativo que escuché un sinnúmero de veces y que aunque me resultó un tanto extraño, simplemente agradecí y acepté.

¿Pero existe acaso algo más aterrador que encontrarse a una misma en un lugar absolutamente diferente al cual me (mal) acostumbré?
No fue casual que sobrevinieran recaídas, que me dejase perseguir por las sombras de un pretérito imperfecto y los fantasmas de un no-ser tan arraigado en mi memoria...
Me asusté tanto por desconocerme sin miradas parciales o realidades viciadas que recurrí a mis artilugios y manejos, haciendo caso omiso al cartel indicador de conductas "sanas" y "constructivas."
"En recuperación... Favor de esperar"
Es ilógico. Esa posición incómoda nunca tuvo lógica... Y sin embargo, durante todos estos años, fue lo único que tuvo sentido para mí.

                                                                               ***

Ya no más. Ya no quiero seguir siendo inalcanzable...  Quiero dejar de escaparme de mí misma y volver para quedarme. Hic et nunc. 

martes, 28 de mayo de 2013

El último espejo roto colgado en mi pared

Nada sorprendentes son mis silencios hoy...
Y sin embargo, tanto dicen de mí las hojas en blanco que por meses miré con resignación...
La quietud de mi alma, un tanto desarmada y el desasosiego de mi corazón resonaron con más fuerza que todos los versos juntos que alguna vez supe escribirle... Y él lo sabe.
Lo que callé, lo que jamás volveré a decirle, todo eso y más... Él lo sabe. Y a mí eso me basta.

Quizás sin darme cuenta, me reencontré a mí misma cuando lo solté... Cuando pude ver con toda claridad que era necesario atravesar de una buena vez por el dolor que no quería sentir, que debía mirarme en el último espejo roto colgado en mi pared, que tenía como rótulo su nombre y que seguía corrompiendo mi visión, nublando mis sentidos y también, anulando mi razón.

Y así fue que la primer lágrima cayó de mis ojos y pareció ser interminable... Me inundé de miedos y resurgieron los fantasmas... Sentí que me perdía yo también con el recuerdo que se desprendía de todo mi ser; su sombra que se robó por tanto tiempo mi luz.
                                                                                    ***
La distancia, condición resolutoria de esta historia de incontables hojas y un final conocido por los dos, mucho antes de que llegase, fue del mismo modo, el artífice imperceptible del olvido que sin querer se impuso ante mí como el único resultado posible.

Y lo acepté. Porque yo valgo más que todas las promesas que no fueron, que todos los silencios y su indiferencia que tanto daño me causó... Porque yo no soy las cicatrices que se ven y que marcaron este pretérito imperfecto que HOY dejo bien atrás... Porque este amor-un amor vacío-fue el equivalente a perder mi tiempo, mi cordura y sobre todo, mi capacidad de resguardarme por mi propio bien.

Los puntos suspensivos definitivamente se convirtieron en un punto final. Él lo sabe y yo lo sé también. 







miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ella ya lo sabía

Ella ya lo sabía.
Lo vio asomarse; no pudo escaparse de sus sombras...
Sin permiso alguno, el mismísimo vacío de siempre se hacía presente en su vida, por si acaso se le ocurría olvidarle o llenarlo con un poquito de algo, que supliera a la nada tan desabrida y asfixiante.

Le resurgieron las dudas; se reabrieron las heridas invisibles de su alma.
El silencio acalló la verdad de su corazón.

Ella ya lo sabía.
Lo vio asomarse... Era demasiado tarde.
Ella estaba por momentos, al borde del abismo... Por otros, buscando acabadamente el equilibrio.

Esbozó una sonrisa. Miró al cielo.
Lanzó un suspiro al aire y el dolor menguó. No estaba sola.
Ella ya lo sabía.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Construir, no importa qué...

¿Acaso las palabras se quedaron cortas de presupuesto de letras en esta obra en proceso de construcción?
¿Acaso hubo una presunción de fallecimiento de las palabras escritas por mí?
Por el tiempo transcurrido desde la última publicación, pareciera ser que sí pero... He aquí la prueba en contrario: Heme aquí, buscando deconstruir, reconstruir y construir-me.


Algunos sabrán, otros no, que hace días nada más cumplí un cuarto de siglo... o como me dijo una amiga que quiero mucho, celebré mis bodas de plata con la vida... Y lo cierto es que la frase me resultó un tanto exagerada y poco acertada, desde mi perspectiva.

Lo que no deja de ser acertado es que en los últimos meses me vi atrapada en un camino en donde mi visión de la realidad y por sobre todas las cosas, de mí misma, volvió a ser poco confiable y distorsionada.
La otra cara de la batalla que peleo desde hace más de diez años, el maldito trastorno en la conducta alimentaria, hoy anorexia, sigue siendo, con otros matices, mi mayor abismo.
Y la frustración es tan pero tan grande que por más que ya no tenga espejos rotos, las ventanas tampoco son suficientes.
Es como si yo no pudiese recordar quién era antes de enfermarme... Cuáles eran mis metas, mis sueños... Qué cosas disfrutaba, qué no...
En verdad, no lo recuerdo. Y no hay sensación más aterradora que no recordar que alguna vez tuve sueños, metas infinitas y una inamovible razón de ser.
Una cosa es haber cambiado y otra muy distinta es estar vacía. Así es como me siento...

Nota mental: El vacío se puede llenar.
Estar vacía no es lo mismo que estar rota. Y ya no pienso que estoy rota. 
Sentirme vacía no es lo mismo que estarlo. ¡No puedo confiar en mi percepción!

Hace unos años, tendría que fijarme en http://espejosrotosenmipared.blogspot.com.ar para poder ser más precisa, escribí que no podía estar más rota, por lo vivido y por lo que aconteció después como consecuencia pero con la ayuda de la gente que me quiere, logré entender, que no era así. Que lo que me tocó vivir, si bien escapa a mi comprensión y sólo Dios sabe el por qué, no me hace estar rota sino que me da la fortaleza para decirle al mundo: Estoy acá, a pesar de todo. Sigo de pie. I'm still standing, people.

Claro que no tengo idea de qué quiero hacer, o dónde quiero estar... O que son más los días grises en donde me olvido que cada tanto, es bueno respirar... como ahora.
Resurgen mis ganas de irme lejos, o me quedo inmóvil, en silencio. De a ratos hay calma, de a ratos se desata la tempestad.
                                                                                ***

Ahora que opté por empezar a confiar en la mirada de mis pilares más fuertes, de mis afectos y de aquellas  personas que fueron y/o son parte de mi vida, tarea difícil, vale decir, es el momento en el que dejo caer mis muros...
Necesito que me recuerden quién fui para armar el rompecabezas.
Para poder construir. Eso es lo que vale. Construir, no importa qué...

A quien se anime, es más que bienvenido/a. De más está decir que me puede mandar un e-mail pero me pareció una buena iniciativa tras mi vuelta a las letras...
Gracias.-




viernes, 2 de diciembre de 2011

Licencia para ser II

Un mar de palabras irrumpe en mí pero me callo. Entonces elijo hacer lo que mejor sé hacer... No será en un papel con mi pluma de tinta azul ni sentada en un rincón de mi cuarto contemplando una montaña nevada pero nada de eso importa.
Scripto ergo sum es lo primero que se viene a mi cabeza y por alguna razón me preocupa porque las conjugaciones latinas y yo no teníamos una buena relación en mi época de estudiante de Letras. ¡Sor-pren-den-te!
***

Mejor dejo de estar en babia y vuelvo a retomar el quid de la cuestión:
Licencias. Licencias. Licencias.
Hace un tiempo supe darme una licencia para ser, extensiva y con alcance de ley particular, para reglar MI vida.

Así, tengo licencia para reírme a carcajadas de mí misma, para burlarme del tiempo y de todo aquello que alguna vez me lastimó, porque ya NO duele... Y mejor aún, tengo licencia para cruzar mis abismos y derrumbar esos muros que construí cuando no quise ser... Me permito mirarme al espejo y saber que NO está roto ni por romperse, porque estoy ENTERA, con cicatrices, eso seguro pero apenas las noto y otras, más viejas, se borraron cuando me corrí del lugar tan poco sano, tan ajeno que ya no quiero para mí.
Y si el pretérito imperfecto se asoma, celoso de mi presente perfectible, who cares? Tengo VENTANAS que me llenan de luz, en contraposición a las sombras de cuanto diagnóstico me supieron dar, de los espejos rotos que por tanto tiempo estuvieron colgados en mi pared.

Cada paso que doy hacia adelante, cada día que me levanto pensando en que si yo me enfrento al mundo la enfermedad se asfixia y el dolor se diluye, todo eso y más es darme la posibilidad de ser quien quiero ser, por más que sienta miedo.

Ya no deshago, sólo construyo y reconstruyo por mi bien.
¡Enhorabuena!


jueves, 14 de abril de 2011

Esa mirada que dijo tanto más que las palabras...

Es increíble como sin saberlo, sin darnos cuenta, podemos dejar una impresión en alguien, una huella imborrable de lo que somos, cuando obramos desde el corazón.
Con un gesto tan simple como un abrazo, con una palabra de aliento, o también rompiendo el lazo que muchas veces hacemos con la soledad, o el pacto injusto al que nos obligamos, cuando nos vence el silencio aterrador y austero.
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Me guardo esa mirada que dijo tanto más que las palabras; me quedo con el agradecimiento de esos ojos que aún llenitos de dolor, me devolvieron luz. Una luz que, extrañamente, le supe regalar yo a ese hombre, por momentos niño, siendo justamente quien soy.
El aprendizaje, entonces, es por partida doble:
Porque yo aprendí que ni los diagnósticos ni las etiquetas, o los benditos fantasmas pueden deconstruirme para no ser. ¡Vaya sorpresa me llevé!
Y ese hombre, por momentos niño, aprendió que lo que verdaderamente vale se siente, nos deja  una impresión, mas no simpre se ve.  

Thanks, my friend!