lunes 1 de junio de 2009

Vientos de Cambio

Millones de preguntas se mezclan con sentimientos encontrados y mi bendita manía de buscarle a todo una respuesta, una razón lo suficientemente convincente, para aquietar no sólo mi mente sino a mi corazón.
Y es tanto lo que ocupa mi pensar ahora que ni si quiera estoy dispuesta a indagar demasiado…
Estoy en un período de cambios… determinantes y hasta diría, más que necesarios para ser quien quiero ser… en este proceso de construcción y redescubrimiento.
¿El más importante? Supongo que es haberme decidido a empezar otra carrera después de 3 años de cursar Derecho. Ahora voy por la Licenciatura en Letras.
Lo mejor de todo es que si bien mis más allegados se preguntaban por qué no empecé por ahí desde el principio, sé que no fue en vano lo que hice hasta ahora.
“En vez de empezar derecho, debí empezar al revés…” me dije a mí misma varias veces en las últimas semanas… recordando el resultado del Test vocacional que tomé en Ushuaia antes de mudarme a la ciudad gris: 1) Abogacía; 2) Letras e 3) Inglés.
Por supuesto que lo de inglés quedó descartado luego de la experiencia de vivir en Londres y estudiar y perfeccionarme allá, porque es más bien algo que disfruto de modo personal y jamás pude verlo como mi profesión.
Luego, quizás no tanto como un cambio sino una nueva oportunidad que me estoy dando, es el hecho concreto de estar en tratamiento para acabar verdaderamente con los fantasmas de la patología alimentaria que me acecha hace más de 7 años.
Esta vez, a diferencia de todos los “intentos” anteriores, surgió en mí la necesidad de estar bien y de vivir de la mejor manera posible, sin distorsiones ni miradas parciales porque me posicioné en otro lugar. Modifiqué la dirección de mi mirada y comprendí que soy más fuerte de lo que siempre creí o me hicieron creer y que decir que hay más de mí no es una frase vacía de contenido sino cierta y muchas personas esperaban que yo pudiera llegar a la misma conclusión, eventualmente…
Porque de vez en cuando, es bueno ver a través de los demás y confiar en que la realidad que me muestran los otros ES justamente la que vale y no la que me devuelve un espejo o una balanza.

Sopla el viento, hay brisas llenitas de promesas de esperanza...

miércoles 13 de mayo de 2009

Just like that winter day in Paris, such was the fog I could not see...


"Como aquél día de invierno en París, tal era la niebla que no podía ver..."

Más que una metáfora o comparación, en principio, la niebla verdaderamente me cegó mientras caminaba por las calles de París, y el frío, lograba congelarme los pensamientos pero no así el corazón ni el alma.Y por más tiempo que haya pasado, sé que si bien hasta ahora y con apenas 22 años, o casi 22 años, tengo el resto de mi vida por delante para descubrirme entera y feliz, el viejo y familiar vacío de siempre ha resurgido al igual que mis benditas incongruencias y necesito de manera urgente sentir otra vez que me queda un hálito de esperanza, que la felicidad tiene sentido fuera del diccionario y por ende, en mí...Sin espejos rotos, sin miradas parciales ni realidades viciadas o días grises como el de hoy.


Quien me conoce desde hace un tiempo o quizás no tanto pero sí lo suficiente como para saber cuán difícil soy de alcanzar y de mantener inmóvil en un mismo lugar, puede comprender que para cruzar mis abismos no bastan los saltos agigantados, sino los puentes, que como todo, llevan un proceso de construcción. Y allí estoy yo. En el medio de la construcción y la deconstrucción de mi ser, diferente y por si no queda claro, ambivalente, en un constante devenir de opuestos... El problema, mi dilema, entonces, es qué hago con los restos. Esa tensión entre el sí y el no, entre ser y no ser... como resultante ¿qué es lo que queda? ¿Qué es lo que se adecúa a mi intelecto? ¿De todo lo que soy y digo, qué no soy y qué no digo?
Tal era la niebla, o a lo mejor la luz que se excluía, pero no por ello faltaba...
Tal es la luz que se divisa a lo lejos, que excluye la niebla que ahora lastima mis ojos. Será cuestión de tiempo.